sábado, 5 de abril de 2014

¿No entienden el Evangelio o no lo quieren entender?


Walter Brandmüller, presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, declaró al diario Il Foglio lo siguiente:
"Es evidente que la principal causa del caos actual es el desconocimiento o la falta de claridad acerca de la genuina enseñanza católica que tienen los obispos, predicadores, catequistas y, sobre todo, los profesores de teología moral."

Se extiende mucho la idea de que la Iglesia no sabe transmitir su mensaje. De que el problema es que no nos entienden. Puede que algo de razón tengan, pero reflexionemos. No nos entienden los homosexuales activos, no nos entienden los divorciados vueltos a casar, no nos entiende la izquierda, no nos entienden los ateos, no nos entienden los protestantes... ¿Por qué?

Pues Jesús hablaba de esto: "Aunque miren no verán, y aunque oigan no entenderán, a menos que se arrepientan de sus pecados y pidan perdón a Dios" (Mc 4,12). ¿Quién no recuerda su "quien quiera oír que oiga", o su "quien pueda entender que entienda"?

Y es que Jesús era mucho más sabio que la gente de hoy día. Sabía que la gente no entendía ni oía, no por estulticia, sino porque no podían, porque estaban sumidos en el pecado, porque no les convenía.

Pongo un ejemplo: ¿Han reflexionado ustedes sobre cómo cuando se produce un litigio entre dos partes, cada una entiende los hechos a favor de uno mismo y no del otro? A veces tienen que dar su brazo a torcer ante la evidencia de ciertos hechos. Pero siempre la gente tiene problemas de comprensión con las posiciones del otro cuando son poco beneficiosas para uno mismo. Curioso. ¿Será que detrás de esa dificultad de comprensión está la tendencia natural al propio beneficio?

Pues por eso no nos entienden. Por eso la prensa malinterpreta las palabras. Por eso las tergiversaciones. Por eso las acusaciones falsas. Por eso la abundancia de obtusos. No verán ni oirán las verdades de Fé,  a menos que se arrepientan de sus pecados y pidan perdón a Dios.

viernes, 4 de abril de 2014

SER SANTO NO ES ESTAR EN GRACIA DE DIOS


Ser Santo no es simplemente estar en Gracia de Dios. No es simplemente cumplir Su voluntad. Eso es lo que se supone debe hacer todo católico. Mucha gente lo ha hecho y no necesariamente ha sido santa. Quizás ahora esté la cosa tan mal que una persona así puede parecer un héroe, pero este comportamiento debería de ser la tónica general de cualquier seguidor de Cristo.

Ser Santo significa cumplir la voluntad de Dios DE MANERA HEROICA. Ser un referente. Un grado más elevado que estar en Gracia.

¿Pero cómo? O se está en Gracia o no se está. O se cumple la Voluntad de Dios o no. ¿Puede haber niveles de bondad?

Pues sí. De hecho Santa Teresa hablaba profusamente de eso y de los diferentes estados del alma en el cielo.

Pongo un ejemplo: yo puedo estar en Gracia de Dios, cumplir todos los mandamientos, pero no necesariamente irme con los leprosos sin importarme el contagio hasta el punto de morir por esta razón. Ahí San Damian de Molokai me saca muchísima ventaja.

Por favor, no rebajemos la santidad con sifón.

P.D. Quizás la Iglesia debería reflexionar sobre si es acertado hacen un número tan exagerado de canonizaciones, y si no es insuficiente exigir tan sólo dos milagros... A veces ni eso.

¿Es fariseo el formalismo?


La homilía del Papa sobre la pereza y el formalismo está aquí.

Nada que objetar en sí. Efectivamente pueden existir actitudes de pereza o de mal formalismo. Pero quiero añadir unas palabras al respecto, sobre todo para distinguir el mal formalismo del bueno.

Si absolutizamos como fariseo todo formalismo, tendrían que ser fariseos Santa Teresa de Jesús, San Francisco de Asís, Santo Tomás de Aquino, etc. Incluso el Papa Francisco sería fariseo, porque no hay duda de que le importan mucho las formas, sólo que las formas ordinarias (no empleo la palabra de modo peyorativo.)

No creo que sea muy acertado ver como fariseos los comportamientos que son defendidos por tan grandes santos. Si somos católicos tendremos que encontrar la crítica al fariseismo en concordancia con la Tradición y no contra ella.

Entonces podríamos decir... ¡Bueno! ¡No exageremos! El interés de San Francisco de Asís por custodiar la eucaristía con piedras preciosas no es formalismo farisaico. Tampoco la defensa de Santa Teresa de tomar la eucaristía solamente en Gracia de Dios. El fariseismo y el formalismo es otra cosa.

Entonces respondería: pues estamos de acuerdo. Si la crítica es a algo distinto a lo que ha defendido la Tradición y los Santos, nada que objetar. Pero ojo, no aprovechen algunos para torcer malintencionadamente los clarísimos pensamientos de los Santos o de la Tradición y así poderse llevar el gato al agua. Entre otras cosas porque recuerda eso mucho al fariseismo.

¿Entonces qué tipo de formalismo es el criticable? ¿Cual es el fariseo? ¿Cual pone la zancadilla a la Gracia? Pues mi consejo es que los que hacen la crítica, por misericordia para con nosotros, lo aclaren en lo sucesivo. Porque si no, algunos acabarán señalando a justos como pecadores, y sobre todo, a la rectitud como pecado.

Yo por ejemplo podría decir lo contrario: que apostatan de la tradición los que luchan contra el formalismo. Pero si no aclaro en qué casos hay un justo rechazo de malos formalismos y en qué casos hay un inicuo rechazo de buenos formalismos, estaría señalando con el dedo a buenas personas y anatemizando enseñanzas nobles.

Por eso no me gusta generalizar. Sobre este tema ayudará leer el post "El fariseismo actual"

P.D. ¿Seguro que la forma no tiene nada que ver con el contenido?

jueves, 3 de abril de 2014

Obispos polacos hostiles con Francisco


La información está basada en un artículo del diario Clarín de Buenos Aries (pag 23, día 1 de Abril de 2014). Cristo era Sabio ya había comentado las sorprendentes palabras del hasta hace poco Presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, Józef Michalik:
"Con el Papa se combate hoy en Polonia contra los obispos. Papa Francisco bueno, obispos malos. Papa Francisco sí, obispos e Iglesia en Polonia no", (ver aquí)
Pues según un artículo de Julio Algañaraz, corresponsal del Vaticano, el nuevo presidente de la Conferencia Espiscopal de Polonia desde el pasado mes de Marzo, Stanislaw Gadecki, también ha tenido sus palabras para con el Papa:
"Poner en práctica el estilo del Papa Francisco puede resultar un problema difícil para nuestra Iglesia". 
Es cierto que todas estas citas pueden ser interpretadas desde una perspectiva no hostil hacia Su Santidad. Pero como mínimo resultan sorprendentes, porque no es cosa chica que hablen así dos Presidentes de la Conferencia Episcopal de uno de los países más relevantes en el mundo por su catolicismo. Más sabiendo que aunque no conozcamos el fondo de sus intenciones, sus palabras parezcan claramente dardos. ¿Es hostilidad o simple falta de prudencia? En todo caso muestra la línea de la mayor parte de los obispos de allí. Con la declaración de Gadecki se evidencia que la de Michalik no fue fruto de la incontinencia verbal de un prelado en un puesto relevante que habla motu proprio.

La televisión pública polaca también criticó la audiencia de Francisco con Obama, pues "en lugar de plantear las aspiraciones imperialistas de Moscú, Francisco habló de la injusticia social". Con Francisco, "la voz de la Santa Sede sigue siendo importante pero menos distinguible y por lo tanto menos escuchada. Con Juan Pablo II era diferente."

En todo caso la visita de Obama a Francisco ha causado cierta polémica en los católicos. Algo no justificado, pues sería inverosímil que un Papa no recibiese al Presidente de los EEUU. Aunque tampoco son de extrañar estas reservas, viendo las declaraciones que este gobernante hizo sobre la religión y la política: (ver aquí)

miércoles, 2 de abril de 2014

CARTA DE UNA ATEA A FAVOR DE LA BELLEZA LITÚRGICA


Carta de una atea en una web que hace apología del ateísmo. Por casualidad la encontré. Me repugna el sitio web, pero el artículo me sorprendió. Critica la fealdad en muchas de las misas de hoy y hace una reflexión de cómo la belleza podría ayudar a la conversión. Pues si hasta ellos lo ven, ¿por qué no nosotros? Luego nos extraña que agnósticos como Borges o judíos como Yehudi Menuhin escribiesen una carta a Pablo VI a favor de la superviviencia de la Misa Tridentina .

ARTÍCULO "EN MISA DE OCHO".

EL TRABAJO COMO EL SEXO


El trabajo es como el sexo en el sentido de que transfigura una sociedad. En lo que respecta a la sexualidad, la problemática no se reduce a lo íntimo del dormitorio. Lo mismo con el trabajo, que es más trascendente de lo que parece. No es algo que deba ser tratado en plan sindicalismo de barrio sino siendo conscientes de la profundidad que el asunto encierra.

El trabajo ocupa una parte importantísima de nuestras vidas. De hecho la mayor parte de las personas pasamos más horas sudando con el duro bregar que disfrutando con el peculio que el mismo nos proporciona. Un empleo define y marca nuestra personalidad, nos hace responsables, es un medio por el cual nos dignificamos y a su vez nos permite la libertad de poder encaminar nuestra vida. Sin él no sería posible la independencia de los padres, el disfrute de una casa propia, el mantenimiento de un matrimonio, la creación de una familia, el apoyo a los hijos, etc. Aconsejo leer la encíclica Rerum Novarum de Leon XIII.

Resulta que hoy día se da un fenómeno curioso. Los gobiernos estafan a los jóvenes. Sí, a aquellos a los que tanto halagan. Pero a la hora de la verdad les exigen por ley una formación exageradamente dilata en el tiempo, y tras la cual apenas pueden optar a ser becarios con salarios insultantes. La formación exigida no es para que sean mejores profesionales, pues no hace falta estudiar intensamente hasta los treinta para empezar a desempeñar una profesión. Esto es para comiencen su vida laboral bien tarde, ahorrándose así los Estados muchísimo dinero en las prestaciones por desempleo.

¿Alguien ha pensado que antes, con el salario del padre, se mantenía a una familia numerosa? Ahora trabajando él y ella apenas sostienen un apartamento para ambos. Los pocos empleos que se ofertan se reparten entre muchas más personas pues ahora la mujer trabaja, pero la suma de un salario más por familia no llega a ser beneficiosa pues los precios se han inflado a sabiendas de la existencia de estos dos sueldos por casa. En consecuencia la oferta laboral se reduce a la mitad y los precios se multiplican por dos. Y ocurriendo que el pez se muerde la cola, la mujer no tiene la opción de quedarse en casa porque son imprescindibles sus ingresos. Con esta inestabilidad laboral los Estados necesitan subir los impuestos para las necesarias prestaciones por desempleo. Otra vez el pez que se muerde la cola. Más impuestos, directos e indirectos, salarios más reducidos y coste de la vida más caro. Y por supuesto la inmigración, tan potenciada de manera subterfugia a fuerza de mezclar la misericordia para con los inmigrantes con las políticas de fronteras, no ayuda. Restan puestos de trabajo y encima ellos son explotados con condiciones vergonzantes que por necesidad aceptan. Y como a los empresarios les conviene esto, se crea una competencia desleal para con el ciudadano medio. Así no extraña que estén en auge derechas fascistoides como la del Frente Nacional de Francia, el partido de Le Pen, que nada tiene que ver con el catolicismo.

Toda esta situación laboral, a parte de ser injusta, tiene consecuencias en todos los ámbitos de la vida y de la moral. ¿Se ha pensado en cómo esto influye en las familias? Pues que las personas no tengan una mínima estabilidad laboral va en perjuicio de que construyan su propia familia. Que alguien no pueda casarse por esa razón hasta los treinta años va en perjuicio de la castidad. Que alguien no pueda garantizar el sostenimiento de una casa va en perjuicio del compromiso y del matrimonio. Son más viables las relaciones no formales y la banalidad en la afectividad. Que alguien no pueda prometer unos ingresos dignos, aun pudiendo garantizar el sostenimiento de la casa, va en perjuicio de la prole. Más anticonceptivos, por supuesto. ¿Y si no hay trabajo qué? Pues a viajar. Nada de asentar raíces. Menos compromisos, menos hijos, y menos sentido de la patria y de la cultura que nos pueda dejar.

Seamos buenos como palomas pero astutos como serpientes, así que no permitamos una deriva de fatales consecuencias.

OBAMA DECLARA CONTRA LA RELIGIÓN


La presente declaración (y otras) del cuadragésimo presidente de los EEUU es simplista, y pese a que la forma en la que se expone parece propia de un pensamiento original y espontáneo, el contenido es una repetición de todos los prejuicios habidos a favor de condenar el cristianismo al ostracismo en lo que a política se refiere, pensamientos por cierto que si se analizan son de un infantilismo sorprendente. Repito que es contra el cristianimo, no contra la religión en general, porque aunque lo segundo implica lo primero, lo que preocupa real y filosóficamente a Occidente es la fuerza del Evangelio (no adulterado) y no, por ejemplo, el hinduismo.

Me llama la atención cómo alguien que se dice seguidor de Cristo pueda pensar así. No es que quiera hacer un juicio a su persona, es que su incongruencia y actitud es tan llamativa que me es imposible pasarla por alto. Lo primero que hay que decir es que menciona ideas muy concretas y negativas de la Biblia pero sin hacer cita específica del pasaje, con lo cual ya uno puede ponerse sobre aviso de que lo que parecía referencia es en verdad acusación. ¿En dónde exactamente ha leído Obama esas sentencias, dentro de qué contexto, y qué interpretación le ha dado la tradición cristiana, sabiendo que la lectura de la Biblia es compleja y nada parecida a la que se hace de un contrato o de un libro de historia? Además, por si su pastor protestante no se lo ha enseñado, le tengo que decir a tan ínclito político que el Antiguo Pacto acabó para dar paso al Nuevo.

Si Obama fuese un esquimal, yo podría pensar que en su desconocimiento cree que los cristianos decidimos lapidar a nuestros hijos si no siguen nuestra fe. Pero como no lo es, ¿a qué vienen esos ejemplos disparatados poniendo en solfa a la Biblia? Sólo falacias para llevarse el gato al agua. La verdad, no se me ocurre un caso más claro del incumplimiento del No usarás el nombre de Dios en vano.

Continúa su discurso intentando justificar la necesidad de dejar la ética religiosa en casa a la hora de hacer política. Que la mayoría de senadores cuelgan su ética en el capero del Senado es algo de lo que no me cabe la mayor duda. Pero el caso es que el ser humano no puede dividirse en dos. ¿Ustedes verían lógico que la Madre Teresa de Calcuta, si hubiese ostentado un cargo político, tomase decisiones proabortistas o en contra de los desamparados que tanto le preocupaban, porque claro, ella sabe diferenciar el pensamiento que tiene en casa al que tiene en la calle? Qué poco suspicaces fueron los nazis en Nüremberg. Muchos hubieran podido salvar el pellejo diciendo: "Sí, soy un genocida, pero una bellísima persona. Es sólo que sé separar mi moral privada de la pública". La dicotomía de los principios religiosos y/o fundamentales de una persona no es posible salvo que padezca una esquizofrenia galopante. Como esto no es lo que sucede, simplemente hablamos de amoralidad, chaqueterismo y felonía.

No entiende Obama cómo el Departamento de Defensa podría actuar si sus integrantes suscribiesen el Sermón de la Montaña. Desde luego no lo ha entendido, amén de que carece de sensatez para asimilar correctamente las enseñanzas de Cristo. Por ejemplo, la caridad con el prójimo no es óbice para que un país requiera de un ejército para defender la patria. Eso es entre otras cosas caridad para con los tuyos y defensa de los inocentes. El radicalismo insensato en contra de las guerras no es filosofía cristiana, sino progre, ya que al menos la Iglesia Católica ha entendido que hay situaciones en las que una guerra es ilegítima pero otras en las que puede ser un deber, como en caso de legítima defensa. Podéis ver un post al respecto pinchando aquí. Un gobernante puede ser santo, aunque hoy día la iniquidad está tan extendida que resulta quizás imposible que alguien así ascienda a los puestos más altos.

En su monólogo, Obama también retrata a los valores del cristianismo como si no estuviesen profundamente ligados a los principios naturales, e ignora la profundidad de su espiritualidad, sabia, dignificadora y amiga del hombre como jamás ninguna filosofía o ideología haya demostrado serlo. Pues este probo cristiano parece, tal como razona, que ve a su religión como un cúmulo de supersticiones, surgidas quizás de la nada, quizás de las prédicas de alguna especie de hare krishna con pandereta. Por eso, entre otras razones, los argumentos religiosos no le sirven. Me imagino a Obama preguntándose: ¿Por qué extraña razón estos locos se oponen a medidas como mi ley de aborto por nacimiento parcial, en la que el médico vacía literalmente el cerebro del niño por succión? ¿Qué atávica superchería les conduce a disentir de los frutos de nuestra razonable filosofía laicista? Será que a lo mejor lo han leído en algún texto mágico, o que se lo ha susurrado un hada al oído.

Por supuesto, en su alocución propone que los argumentos de la esfera política no sean de tipo religioso. Los hay que dan un paso más y pretenden imponer lo mismo en la esfera privada, incluso dentro de las familias, razón por la que les escandaliza que un padre pueda meterle ideas raras a un hijo, como la del amor a Dios. Se sentirían más a gusto si por ejemplo el respeto hacia la persona sólo se enfocase desde un punto de vista humanista. ¿Por qué no hacerlo, se preguntarían, si al fin y al cabo se defiende lo mismo? Pues no se defiende lo mismo. Ni un padre católico puede enseñarle moral a un hijo prescindiendo de Dios, ni un recto político va a poder defender sus principios sesgándolos. Porque, por ejemplo, desde la perspectiva atea no se puede transmitir el respeto a la vida como algo SAGRADO. No es lo mismo. Y si uno acalla eso, incluso aunque defienda la vida, hablaría de ella desde un prisma distinto, y por tanto toda su moral derivaría en otra cosa. Ni existe la filosofía neutra, ni el Estado laico es neutral. El Estado laico defiende unas ideas y el confesional otras. No hay Estado neutro, ni neutralidad para el ciudadano.

En todo caso, si tan neutrales quieren ser, ¿quiénes son ellos para decirnos cómo enfocar nuestro pensamiento? ¿Les exigimos a ellos que no citen a Luther King, o que enfoquen su pensamiento desde posturas no inmanentistas? ¿Decimos que debe salir de la esfera pública todo argumento comunista, socialista o liberal? ¿Por qué la religión es la apestada y el resto de filosofías e ideologías son legítimas? ¿Quién decide qué principios valen y cuales no? ¿Quién tuvo autoridad para decir: perspectiva atea sí, perspectiva religiosa no? Pues ojalá nosotros fuésemos tan neutrales como ellos. Sólo existen dos caminos: la Verdad, o la mentira. ¿Qué camino escogerías tú?